| Los “Armaos”
siempre vamos junto a nuestra Santísima Cruz allí
donde esté.
-“Nosotros los “Armaos”,
hemos llegado con ella a nuestras pedanías y la hemos acompañado
por caminos y veredas.
-Nosotros los “Armaos” hemos
podido respirar el mismo aire, el mismo incienso, el día
de su Santo en la Parroquia del Salvador.
-Nosotros, los “Armaos”, hemos
podido ir con Ella a las casas de sus hijos impedidos y hemos
sentido escalofríos cuando uno de ellos, postrado en la
cama por su avanzada edad, se despedía de su Cruz, con
estas palabras “hasta el año que viene, aquí
o en el cielo”. -Nosotros los “Armaos”
la hemos acompañado al asilo, a los hospitales. Allí
hemos comprobado, una vez más, su cercanía con los
enfermos. Allí hemos podido escuchar las peticiones, los
ruegos que le hacían “¡Santísima Cruz,
que me cure!, “¡Santísima Cruz, que me cure
pronto!”. Allí hemos visto la esperanza en ella depositada
por muchos de sus hijos. |
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-Nosotros los “Armaos”
hemos presenciado como unas suaves manos de monjas Clarisas han
llenado el aire y los espacios de pétalos de rosa. Sobre
nuestros cascos han caído parte de esos pétalos
que iban destinados a Ella. Luego, en nuestra casa hemos ido desprendiendo
uno a uno todos esos pétalos para guardarlos como reliquias
que eran.
-Nosotros los “Armaos”,
hemos podido, caminar a su lado, muy cerca de Ella, rezando, llorando,
mirándola y todo ello sin que nadie se diera cuenta: nosotros,
los “Armaos”, llevábamos la celada baja.
Esto, que parecerá un inconveniente,
es otra ventaja. Nos permite construir, cuando caminamos a su
lado, un mundo aparte, un mundo íntimo, un mundo único,
un mundo donde sólo estamos Ella y nosotros.
Ustedes mismos se habrán dado cuenta de lo mucho que los
“Armaos” disfrutamos de nuestra Santísima Cruz,
de su cercanía, de su calor, de su reconocimiento, en resumen
de Ella.
Yo ya lo he sentido en mi corazón, pero ustedes también
se han dado cuenta: Los “Armaos” siempre tendrán
ventaja”.
Mariano García-Esteller
Guerrero
Capitán de los “Armaos” 2007. Esta introducción transcrita
íntegramente del libro de las fiestas del año 2007,
viene a reflejar claramente lo que los “armaos” sienten
y viven cada vez que van junto a la Santísima Cruz, teniendo
como ventaja el que nadie nos ve, siendo nosotros mismos los que
nos sentimos reconfortadaos al poder vivir esos sentimientos dentro
de nuestra celada. |
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